Volví a FlyKongo después de un año para comprar mi segundo dron, y la diferencia con la primera compra se nota. La primera vez entré sin saber qué necesitaba; ahora ya sabía qué buscaba y el asesoramiento fue distinto, más directo, sin rodeos.
Lo que más valoro es que no intentaron venderme el modelo más caro. Les dije que quería mejorar la calidad de video para unos proyectos de fotografía aérea que estoy haciendo por encargo, y me recomendaron un equipo de gama media que cumple bien con esa necesidad. Me explicaron las limitaciones reales del dron en condiciones de viento, algo que no había considerado antes.
El proceso de configuración también fue más ágil que la primera vez. Ya tenía la app instalada y conocía el flujo de calibración, así que en menos de una hora estaba volando. La batería extra que compré vino cargada al 60%, un detalle que agradezco porque pude hacer una sesión de prueba completa el mismo día.
Lo que me llevo de esta segunda experiencia es que el equipo recuerda el contexto de cada cliente. No es un trato genérico; hay seguimiento del uso que le das al equipo. Para alguien que trabaja con drones de forma semi profesional, eso marca la diferencia entre una tienda y un asesor de confianza.